¿Por qué jugar con peonzas?

Los juegos tradicionales no pasan de moda. Generación tras generación, los niños vuelven a divertirse con ellos. Incluso los pequeños creen que es algo moderno y novedoso y no pueden ni imaginar que sus padres ya se divertían con esos mismos juegos a su edad. Un claro ejemplo de ello es el de las peonzas, también conocidas como trompos, que año tras año vuelven a las calles y a los patios de colegios.

peonzas

De hecho, las peonzas, ahora llamadas trompos, están causando tanto furor entre los más pequeños que se prevé que sea uno de los juguetes más vendidos estas navidades. Es imposible pasar por un patio de recreo, un parque o una plaza llena de niños, sin ver a niños haciendo girar sus peonzas.

Puede que ahora su diseño se haya modernizado, pero la esencia del juego sigue siendo la misma. ¡Hacerla girar cuanto más tiempo mejor!

¿Qué es exactamente un peón o peonza?

La peonza es un juego de habilidad que suele estar compuesta por la peonza o peón, y un cordel para enrollarla y hacerla girar.

Una peonza es un objeto que puede girar sobre su punta. Normalmente las peonzas son de madera, aunque en la actualidad también es muy habitual encontrarlas de plástico u otros materiales, y tienen cuerpo de pera.

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¿Por qué jugar con las peonzas?

Si nunca has jugado a la peonza te puede parecer muy complicado hacerla girar. Pero lo cierto es que no se necesita ninguna habilidad especial.

Sólo necesitamos mover la mano de la forma adecuada, algo muy fácil de aprender, aunque es cierto que necesitamos entender cuál es el movimiento necesario que tenemos que hacer con la mano para que la peonza gire.

Algunos niños parece que llevan en los genes el arte de hacer girar la peonza, pero en la mayoría de los casos se requiere un poco de práctica hasta que consiguen dominar la peonza.

Beneficios para los niños de jugar a la peonza o trompo

  • Al jugar con una peonza los pequeños mejorarán su coordinación y habilidad psicomotriz. Para hacer girar la peonza los niños tienen que realizar un movimiento precioso para el que tiene que coordinar varias partes de su cuerpo.
  • Aumenta los reflejos. Mientras juegan al peón los niños tienen que reaccionar a estímulos externos en tiempos muy cortos, lo que hará que su capacidad de reacción sea cada vez más rápida, por lo que también favorece su agilidad mental.
  • Favorece la concentración, especialmente cuando están aprendiendo a jugar con el trompo. Además les va a hacer mejorar su paciencia y la capacidad de relajarse para poder hacer bien el movimiento que hacer girar el trompo.
  • Aprenderán a superar la frustración cuando las cosas no salen como ellos esperan y a aceptar los fallos. En muchas ocasiones no conseguirán su objetivo de hacer girar el peón, por lo que aprenderán a superarlo y seguir intentándolo.
  • Favorece la sensación de superación y aumenta su autoestima. A medida que vayan progresando y sean capaces de hacer girar la peonza, y después de ir añadiendo más trucos, su autoestima irá aumentando y aprenderán a superarse a sí mismos para conseguir sus propios retos.
  • Desarrollan la creatividad y la imaginación. Aunque básicamente jugar a la peonza consiste en hacerla girar los pequeños irán inventando sus propias versiones del juego y añadiendo nuevas dificultades.
  • Mejora la relación con su entorno. Se puede jugar a la peonza prácticamente en cualquier sitio. Los niños la pueden usar en el patio del colegio, en la hierba, en un parque de arena…
  • Favorece la socialización. Aunque se puede jugar solo a la peonza lo habitual es que al jugar con ella otros niños se sumen al juego, por lo que se favorecen las relaciones sociales entre los pequeños. Eso les ayudará a aprender a comunicarse entre ellos y a cooperar.
  • Es una forma estupenda de compartir juegos entre personas de diferentes generaciones.

¿Aún te sigues preguntando por qué las peonzas vuelven a estar de moda?